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¿Qué hay con Nuestras historietas?
Nuestras con mayúscula, la Magistral
Historieta Argentina. ¿ Su única
finalidad es permanecer en nuestra memoria como
un precedente intocable? ¿ Sólo
es parte del pasado?
Mi generación no es gran conocedora, la
mayoría crecimos a la luz de obras norteamericanas,
los impresionantes superheroes.
Acompañados de éxitos televisivos
y cinematográficos supieron ganar fama
indiscutida. Son personajes que queremos, pero
a veces, sus historias son forzadas y manipuladas
por editoriales sedientas de dinero. Así
se vuelven artificiales, se van apagando.
En esa misma oscuridad llegan destellos cegadores.
Entonces uno ve, por lo general de la mano de
algún miembro más viejo de la familia,
las impresionantes luminarias del pasado. Tu viejo
te alcanza un Eternauta, encontrás
en un armario las recopilaciones de Nippur
de Lagash, alguna de Savarese; y tienen
un gusto distinto. Son directas, a veces crudas,
a veces sabias y podés sentir la mano
argentina en el trazo. Los personajes
tienen una tercera dimensión,
una sensibilidad palpable que en otras industrias
comiqueras solo alcanzan algunas excepciones.
El asesino tiene un hijito inocente, el extraterrestre
invasor tiene miedo, el ingenio puede más
que los puños. Hay vidas en juego porque
nadie puede bancarse un balazo.
Esa tercera dimensión no puede morir. No
debemos dejar que muera.
Vean, hoy nos enfrentamos a una brecha en nuestras
colecciones. NO debemos verla como una ruptura,
sino más bien como una apertura.
Sí, seguro que no hay más títulos
nuevos, no más precios bajos, no más
idioma español. No teman, la solución
esta ahí, al alcance de la mano.
Se nos presenta el momento para que la historieta
argentina renazca y vuelva a brillar. Con ideas
originales, imágenes sublimes y, fundamentalmente,
muchas ganas de sortear obstáculos, veremos
una nueva era.
Pero no se confíen y no se aprovechen oportunistas
capitalistas. No se trata de reeditar o desempolvar
viejos títulos para volverlos basura. Las
nuevas ideas atraerán
corazones. Y volveremos a sentir eso que sentimos
cuando sostenemos un clásico en nuestras
manos, solamente que no va a ser parte del pasado,
será parte del futuro.
MATÍAS BUONFRATE
Matutoar@yahoo.com.ar
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