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Hola, ¿cómo andan todos por ahí?
¿Eufóricos y rebeldes como Spider
Jerusalem o deprimidos y oprimidos como habitante
de Genosha? Yo, la verdad, que me encuentro
un poco mejor, y no porque la situación
haya mejorado un ápice, todo lo contrario.
La cosa está cada vez peor. Pero mi síndrome
de abstinencia ya no es tan fuerte como antes.
No, no, no conseguí nada nuevo, eso olvídenlo.
Pero gracias a mi psicólogo (¿se
acuerdan de mi psicólogo, al que le llevé
toneladas de cómics para que pudiese charlar
conmigo de lo que realmente me importa?) rescaté
de mis cajas de historietas un montón de
colecciones que hacía un mucho que no leía
y no me acordaba lo groso que eran (Daredevil
de Ann Nocenti, el Suicide Squad, New
Mutants de Claremont y Sienkiewicz, Animal
Man de Morrison, Hulk de Peter David-
que, junto a ese numerito fabuloso de X-Factor,
logré que mi psicólogo acepte que
lo llame Dr. Samson-, la saga del Incal,
La Balada del Mar Salado, Nekrodamus,
Aquí la Legión, y un etcétera
apabullante). Si bien todavía anhelo novedades,
ya no sufro tanto. Me basta con zambullirme en
alguna caja con una fina capa de polvo y vuelvo
a disfrutar de todas las parvadas de historietas
que junté desde aquella fatídica
tarde en que me compré la Liga de la
Justicia 1 de Perfil en un quiosco
de Corrientes y Paraná.
Por otro lado, tengo la cabeza ocupada con otra
cosa mucho más importante que las historietas.
Junio es un mes muy especial, o al menos este
junio. Sí, porque a pesar de la crisis
en los infinitos bolsillos-, hay
algo mucho más trascendental: el Mundial
de Fútbol Colea-Japón. Hay tanto
para hacer... Poner el despertador, surtir la
alacena de galletitas, café y todo tipo
de artilugios para mantenerse despierto en los
estrafalarios horarios que nos depara este campeonato.
Tres partidos al hilo cada noche, dando por consiguiente
un apolillo padre todo el resto del día...
por ejemplo, arrancar a las 3:30 con un Estados
Unidos-Corea, aguantar hasta las 6 para ver Túnez
Bélgica y rematarla con Portugal-Polonia
a las 8 y media. Qué día movido.
Después, a completar el fixture y calcular
las posibilidades de clasificación de cada
equipo. Todo un ejercicio de prestidigitador.
Más allá de las victorias y fracasos
de nuestra selección, los aciertos o no
de nuestro técnico (¿díganme
si Bielsa no tiene pinta de súper villano
loco?), lo que más me impresiona de este
torneo es el fanatismo que despierta a nivel mundial...
Y uno, que está arruinado por el cómic
y no puede pensar en otra cosa, se mira al espejo
a las cuatro y media de la mañana, con
la camiseta argentina haciendo juego con las ojeras
violetas y se pregunta "¿por
qué las historietas no pueden ser tan populares
como el fútbol? ¿Por qué
un deporte despierta tanto entusiasmo?"
Y ahí, ya la cabeza se larga a elucubrar
teorías: what if se hiciera un mundial
de cómics? Imagínense un Mundial
donde cada país presenta una selección
de sus mejores guionistas y dibujantes y se enfrentan
contra otros equipos de artistas... claro que
en el arte no hay ganadores. ¿Quién
decide cuál historieta es mejor? ¿El
público? ¿La crítica? Ya
se fue la idea por el desagüe... pero qué
selección la argentina, eh. Quique Alcatena,
Enrique Breccia, Trillo, Albiac,
Mazzitelli, Lalia, Oswal,
con Muñoz, Sampayo, Altuna
y Giménez (que juegan afuera, pero
para el mundial son argentinos). Suplentes ponés
a Navarrito, Lucas Varela, Calvi,
el Niño Rodríguez, Juan
Bobillo, Feli García Zecchín
y Alejo Valdearena, qué sé
yo, hay muchos. Como en el fútbol, a Argentina
le sobran jugadores (Riquelme, Sabiola, etc,).
Si se juega en Japón el Director Técnico
puede ser Oberto, que como guionista es
un muerto, pero de japoneses sabe.
Y otra reflexión de trasnochado por el
fútbol... ¿Vieron que las mejores
selecciones son las de países muy comiqueros?
Argentina, Francia, Italia, Brasil, Alemania,
España, Japón, Estados Uni... Bueno,
no, otra teoría descartada... Pero me acuerdo
de ese gran número de Question,
en el que se plantea que los Estados Unidos ganaron
la Segunda Guerra Mundial porque escribieron y
dibujaron miles de cómics en los que ganaban
la guerra, y ahí me acordé de Gattín
y el Equipo y el Mundial 78, Dieguito Maradona
y el 86, y una pregunta atacó mi
mente: ¿Y si para ganar una Copa
del Mundo necesitamos que se publiquen cómics
del equipo argentino jugando al fútbol?.
No es tan descabellado, no. Durante el ´94
y ´98 tuvimos a Cazador, y así
nos fue. Una buena historieta con los jugadores
de protagonistas, no es mala idea, se vendería
bien y tal vez nos dé el poder que la Selección
necesita para ser campeón. ¿Qué
les parece? Los artistas están, los jugadores
también, sólo falta unirlos y largarlos
en los kioscos. Vamos, díganme la verdad,
¿ustedes no se comprarían una Bati-Cómics,
la Correrías de la Brujita,
la Andanzas del Cholo, El
Cavallero Rojo, Super-Kili
Extra o El Burrito Todo Color?
Se las dejo picando, como dijo el Piojo López.
Hasta la próxima, que espero tengamos más
despejados el cerebro, para retornar a nuestras
vidas pre-Corea-Japón, con un nuevo torneo
en poder de nuestra Selección y hastiados
de fútbol hasta el 2006. Escriban así
seguimos charlando de este apasionante mundo del
fútb... del cómic. Chau, suerte.
Y como le dijo Matt Murdock a Jericho: "Llamame
así nos vemos".
Marcos Viñeta
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