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Última actualización: 19.08.2002


Hola, ¿cómo andan todos por ahí? ¿Eufóricos y rebeldes como Spider Jerusalem o deprimidos y oprimidos como habitante de Genosha? Yo, la verdad, que me encuentro un poco mejor, y no porque la situación haya mejorado un ápice, todo lo contrario. La cosa está cada vez peor. Pero mi síndrome de abstinencia ya no es tan fuerte como antes. No, no, no conseguí nada nuevo, eso olvídenlo. Pero gracias a mi psicólogo (¿se acuerdan de mi psicólogo, al que le llevé toneladas de cómics para que pudiese charlar conmigo de lo que realmente me importa?) rescaté de mis cajas de historietas un montón de colecciones que hacía un mucho que no leía y no me acordaba lo groso que eran (Daredevil de Ann Nocenti, el Suicide Squad, New Mutants de Claremont y Sienkiewicz, Animal Man de Morrison, Hulk de Peter David- que, junto a ese numerito fabuloso de X-Factor, logré que mi psicólogo acepte que lo llame Dr. Samson-, la saga del Incal, La Balada del Mar Salado, Nekrodamus, Aquí la Legión, y un etcétera apabullante). Si bien todavía anhelo novedades, ya no sufro tanto. Me basta con zambullirme en alguna caja con una fina capa de polvo y vuelvo a disfrutar de todas las parvadas de historietas que junté desde aquella fatídica tarde en que me compré la Liga de la Justicia 1 de Perfil en un quiosco de Corrientes y Paraná.
Por otro lado, tengo la cabeza ocupada con otra cosa mucho más importante que las historietas. Junio es un mes muy especial, o al menos este junio. Sí, porque a pesar de la crisis –en los infinitos bolsillos-, hay algo mucho más trascendental: el Mundial de Fútbol Colea-Japón. Hay tanto para hacer... Poner el despertador, surtir la alacena de galletitas, café y todo tipo de artilugios para mantenerse despierto en los estrafalarios horarios que nos depara este campeonato. Tres partidos al hilo cada noche, dando por consiguiente un apolillo padre todo el resto del día... por ejemplo, arrancar a las 3:30 con un Estados Unidos-Corea, aguantar hasta las 6 para ver Túnez Bélgica y rematarla con Portugal-Polonia a las 8 y media. Qué día movido. Después, a completar el fixture y calcular las posibilidades de clasificación de cada equipo. Todo un ejercicio de prestidigitador. Más allá de las victorias y fracasos de nuestra selección, los aciertos o no de nuestro técnico (¿díganme si Bielsa no tiene pinta de súper villano loco?), lo que más me impresiona de este torneo es el fanatismo que despierta a nivel mundial... Y uno, que está arruinado por el cómic y no puede pensar en otra cosa, se mira al espejo a las cuatro y media de la mañana, con la camiseta argentina haciendo juego con las ojeras violetas y se pregunta "¿por qué las historietas no pueden ser tan populares como el fútbol? ¿Por qué un deporte despierta tanto entusiasmo?" Y ahí, ya la cabeza se larga a elucubrar teorías: what if se hiciera un mundial de cómics? Imagínense un Mundial donde cada país presenta una selección de sus mejores guionistas y dibujantes y se enfrentan contra otros equipos de artistas... claro que en el arte no hay ganadores. ¿Quién decide cuál historieta es mejor? ¿El público? ¿La crítica? Ya se fue la idea por el desagüe... pero qué selección la argentina, eh. Quique Alcatena, Enrique Breccia, Trillo, Albiac, Mazzitelli, Lalia, Oswal, con Muñoz, Sampayo, Altuna y Giménez (que juegan afuera, pero para el mundial son argentinos). Suplentes ponés a Navarrito, Lucas Varela, Calvi, el Niño Rodríguez, Juan Bobillo, Feli García Zecchín y Alejo Valdearena, qué sé yo, hay muchos. Como en el fútbol, a Argentina le sobran jugadores (Riquelme, Sabiola, etc,). Si se juega en Japón el Director Técnico puede ser Oberto, que como guionista es un muerto, pero de japoneses sabe.
Y otra reflexión de trasnochado por el fútbol... ¿Vieron que las mejores selecciones son las de países muy comiqueros? Argentina, Francia, Italia, Brasil, Alemania, España, Japón, Estados Uni... Bueno, no, otra teoría descartada... Pero me acuerdo de ese gran número de Question, en el que se plantea que los Estados Unidos ganaron la Segunda Guerra Mundial porque escribieron y dibujaron miles de cómics en los que ganaban la guerra, y ahí me acordé de Gattín y el Equipo y el Mundial ’78, Dieguito Maradona y el ’86, y una pregunta atacó mi mente: ¿Y si para ganar una Copa del Mundo necesitamos que se publiquen cómics del equipo argentino jugando al fútbol?. No es tan descabellado, no. Durante el ´94 y ´98 tuvimos a Cazador, y así nos fue. Una buena historieta con los jugadores de protagonistas, no es mala idea, se vendería bien y tal vez nos dé el poder que la Selección necesita para ser campeón. ¿Qué les parece? Los artistas están, los jugadores también, sólo falta unirlos y largarlos en los kioscos. Vamos, díganme la verdad, ¿ustedes no se comprarían una ‘Bati-Cómics’, la ‘Correrías de la Brujita’, la ‘Andanzas del Cholo’, ‘El Cavallero Rojo’, ‘Super-Kili Extra’ o ‘El Burrito Todo Color’? Se las dejo picando, como dijo el Piojo López.
Hasta la próxima, que espero tengamos más despejados el cerebro, para retornar a nuestras vidas pre-Corea-Japón, con un nuevo torneo en poder de nuestra Selección y hastiados de fútbol hasta el 2006. Escriban así seguimos charlando de este apasionante mundo del fútb... del cómic. Chau, suerte.
Y como le dijo Matt Murdock a Jericho: "Llamame así nos vemos".

Marcos Viñeta