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¿Qué tal? ¿cómo andan?.
Yo enojado. Qué se la va a hacer... en
un país donde un delincuente mafioso que
afanó un país durante una década
es el candidato con más chances para volver
al poder, no queda otra que estar enojado. Otra
que Latveria. Doctor Doom por lo menos va de frente.
Como si esto fuera poco, traté de despejarme
yendo al cine y, para cubrir mi dosis de cómics,
decidí ir a ver Episodio 2. Tuve
diferentes reacciones, les cuento.
Primero descubrí que en lugar de cientos
de nerdos comiqueros y fanas de la ciencia-ficción,
la sala estaba plagada de quinceañeras
babosas y sus apáticos noviecitos rolingas.
Después noté el sector PAMI. ¿Qué
hacen acá viejas que en su puta vida leyeron
un libro de Asimov y que todavía no entendieron
Volver al Futuro? El sector ejecutivo mostraba
adultos bien vestidos comiendo pochoclo y tratando
de analizar el presupuesto de la película
como si fuese una operación bursátil.
"Mmmm, ¿cuánto cotizará
un sable láser en Tatooine?".
Cuando la película empezó a derramar
esa emoción a la que Lucas nos tiene acostumbrado,
a jugar con un universo fabuloso que nosotros
nos sabemos al dedillo, y a desplegar a los personajes
como piezas de una gran saga, yo tuve que contener
mi cebamiento, mis vítores y el "Aguante
Yoda!", ante la mirada represora de los
aburridos e incrédulos espectadores. Anakin
pierde la mano, Padme vestida con esa onda Leia
esclava súper hot, Bobba en el Slaver,
los guiños eran grosísimos, pero
los comentarios de la gilada no hacían
más que molestar. El típico "Andá...
mirá si...", o el "mmmmm"-
mordiéndose el labio inferior, en clara
alusión a qué gilada,
la carcajada mal, en el momento de tensión,
todo atentaba contra la nueva Star Wars.
A la salida, yo no podía con mi alma. Estaba
que estallaba de energía. Y esas viejas
boludas que escucharon el informe de Catalina
Dlugui, las pendejas salames y sus novios granulientos,
los ejecutivos que miran E! y los que se creen
que Episodio Uno es lo más y nunca
vieron la primera trilogía, comenzaron
a opinar en contra de La Guerra de los Clones.
¿Estamos todos locos? Ahí me saqué
la campera (a pesar de la sensación térmica
bajo cero) y agarrado a mi remera de Darth Vader,
me uní con la Fuerza y a todo pulmón
empecé a cantar: "Pan y vino, pan
y vino, pan y vino, pan y vino, al que no le gusta
Star Wars para qué carajo vino!"
Empecé, sólo, pero no me importó.
Me miraban como si fuese un mal efecto de computadora
superpuesto a la realidad. En eso, desde la otra
punta, un flaquito con anteojos y pelo largo,
saltó a un escalón y se unió
a mi canto, mientras revoleaba un sable láser
que hasta ese momento había mantenido oculto
vaya uno a saber dónde. De pronto una gorda
que había estado en la primera fila, empezó
a saltar en el lugar, a cantar y se subió
el sweater a la altura de la panza para dejar
ver una ensanchada imagen de A New Hope,
con espacio de sobra para todos los personajes
del universo Star Wars. Yo pensé
que éramos más, pero nadie más
saltó. Miré las caras de los personajes
que coreaban conmigo, y de pronto me callé,
me agaché y me escabullí entre la
gente, que seguía puteando y no habían
terminado de entender qué mierda eran los
clones, por qué no se dan cuenta de que
Palpatine es el malo y esas menudencias. Todavía
emocionado, llegué a mi bati-cueva y me
puse a pensar: muchos critican a las actuaciones,
pero nunca olvidemos que cuando empezó
todo esto, Lucas metió a un montón
de actores mediocres, novatos, baratos y drogones,
exceptuando a Obi Wan Guiness
y el Gran Morf Cushin, viejos
ingleses en las diez de última que laburaron
por el pancho y la Coca. Pero no jodamos, Mark
Skywalker Hammil era un pésimo
actor, inexperto y medio maraca, que fue mejorando
a medida que se iba desfigurando. Las Star
Wars no son películas de actores, son
capítulos de un universo, son la obra de
un director y sus creativos que tratan de contar
una historia, sin hacer hincapié en grandes
actuaciones. Ewan McGregor, Christopher
Lee y Samuel Jackson son actores grosos,
pero no hace falta que demuestren nada. Sigan
el guión, que la aventura pase al frente
y que la Fuerza te acompañe. Si
querés ver grandes actores, mirá
Mi pie izquierdo, no sé, una de
esas dramáticas que transcurre en la era
victoriana con Emma Thompson donde todos
lloran. Star Wars es acción, es
cebamiento, es magia, es divertimento en un universo
de fantasía. No le pidas Shakespeare. Y
si no te gusta la ciencia ficción, los
alienígenas y "todas esas boludeces",
NO VAYAS A VER EPISODIO DOS.
Y ahí viene mi segunda gran cavilación
de la noche: ¿por qué mierda va
al cine la gente a ver películas que de
antemano ya sabe que no es el tipo de películas
que le gusta? La respuesta es simple. O bien bombardeada
por la publicidad no puede resistirse, o simplemente
le atrae demasiado cierta estrellita hollywoodense,
todo ese glamour, esa fanfarria y el derroche
millonario en efectos especiales. Pobres motivos,
pero a veces nosotros también caemos. Y
la industria del cine lo sabe. Y se aprovecha
de eso. Explíquenme sino, a Ben Affleck
de Daredevil, o a Matt Damon de
Superman. Esa es la política que
arruinó las últimas películas
de Batman. Meter actores muy taquilleros
en un desfile veloz de personajes ridículos
sin motivaciones ni fundamentos, más que
el decir "uh, está Schwarzenneger,
qué groso", y así. De esa
tendencia macabra surgió el inaudito rumor
de Nicholas Cage cómo Superman
y es víctima la peli de los X-Men
(ojo, Piccard de Xavier es un hallazgo
tal cual como lo seleccionó Wizard
en sus castings).
Hoy día, tras el éxito arrollador
en taquilla de la película de los mutantes,
Spider-Man y Smallville en Warner
Channel, los súper héroes vuelven
a mostrar su potencial a Hollywood, y ésta
terrible trituradora de ideas no va a dejar pasar
por alto la posibilidad de tranvestir a los buenos
cómics en máquinas de dar billetes,
plagadas de caras bonitas que convoquen a la gilada
a los cines, para que en medio de la película
digan: "Andá. Qué va a volar
ese..."
Eso es todo por hoy, ya me saqué un poco
la bronca. Mi Doctor Samson me aconseja no guardarme
todas estas frustraciones. También me aconsejó
no ver From Hell en video porque dice que
el cómic está mucho mejor. No sé
cómo pero él ya empezó a
comprar y a leer cosas que yo no tengo ni consigo...
Me despido, los espero en la próxima, y
como decía el viejo Nitro: "Vení
que la vamos a pasar bomba". Chau, que
la Fuerza te acompañe...
Marcos Viñeta
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