LOST 6ta

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underhell
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Mensaje por underhell » Mié 26 26Etc/GMT+3 May 26Etc/GMT+3 2010 - 09:26

gonzalo escribió:
underhell escribió:se dieron cuenta que, al final, toda la 5ta temporada sobra completamente?
Por?
porque los viajes en el tiempo, la bomba de hidrogeno, la idea de volar dharma, la historia de Daniel Faraday, todo eso no afectó en nada a la historia de la 6ta temporada.

No recuerdo si pasó algo importante además de eso.
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Martín Casanova
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Mensaje por Martín Casanova » Mié 26 26Etc/GMT+3 May 26Etc/GMT+3 2010 - 12:18

Más que al pedo, diría que son unos fracasados. Pero al menos lo intentaron!

M.

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Mensaje por Webmaster » Mié 26 26Etc/GMT+3 May 26Etc/GMT+3 2010 - 15:46

Un detalle que me gustó mucho y que quiero destacar: ese punto sangrante que tenía Jack ya desde los primeros capítulos de esta temporada y que se explicó en el capítulo final.
Un detalle de esos que hacen a Lost lo que es :-)
Hernán Cabrera
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Mensaje por Webmaster » Mié 26 26Etc/GMT+3 May 26Etc/GMT+3 2010 - 15:48

Un texto, sacado de http://pjorge.com/2010/05/24/lost-17-18-the-end/ que me gustó mucho:

Lost, 6ª temporada, episodios 17 y 18, “The End”
por PEDRO JORGE ROMERO el 24/05/2010


¿De verdad han pasado ya seis años? ¿De verdad hemos llegado al final de Perdidos?

Pero no hay razón para desesperar. Lo bueno de las obras de arte es que no desaparecen del mundo al concluir. Siguen ahí.

Es más, siguen ahí y ya las conocemos completas. Si son buenas obras –y Lost lo es- podemos volver atrás y releerlas. Yo lo he hecho en varias ocasiones (debo haber visto la primera temporada unas cinco veces), pero ahora por primera vez comienza el fascinante proceso de regresar a la serie ya completa, conociendo su final. Ahora es cuando podremos extraer de ella todo lo que pueda darnos.

Y ese proceso durará años.

Al fin comprendemos el sentido exacto de las palabras de Juliet en el primer episodio de la temporada, su enigmático “It worked” mientras agonizaba, comentando también ir a tomar café y pagar a medias. Resulta, como sospechábamos, que al agonizar entrevió la línea X. Pero el “It worked” no se refería a la bomba, como podríamos haber pensado, sino a una simple máquina de chocolatinas. Cuando James Ford la desenchufa y la vuelve a enchufar, el truco funciona y es posible recoger el chocolate (una chocolatina Apollo, por cierto, ya saben, como el dios de la luz y el sol). Inmediatamente después hablan de ir a tomar café, antes de recordar al fin. Todo eso mientras muere en brazos de Sawyer…

Como no conocíamos la naturaleza de la línea X, resultaba difícil comprender su relación con la isla. Creíamos que quizá se refiriese a la bomba porque en la línea X la isla está hundida y da toda la impresión de que ese hundimiento se produjo en el momento del incidente. Pero resulta que la línea X es fundamentalmente falsa.

O, visto desde otro punto de vista, la línea X es fundamentalmente verdadera.

Es falsa en el sentido de que no forma parte de nuestro mundo. Es un limbo, un presente eterno por el que pasan las almas antes de dar el paso final al más allá. Es un punto de encuentro y en este caso particular, el punto de reunión de nuestros perdidos. Tal y como explica Christian Shephard, es un mundo consensuado para reunir a gente que pasó por la experiencia de la isla, la más intensa de sus vidas y por tanto la que les define totalmente. Para algunos personajes, muchos años después, en el momento de morir, la isla sigue siendo lo más importante que les ha sucedido.

Pero desde otro punto de vista, esa realidad consensuada que existe, como explica Christian, en un eterno ahora, es más real que cualquier otra cosa. Es una vida de la mente. ¿Y no son nuestras vidas en el fondo realidades mentales, estados más o menos complejos de nuestras consciencias? Si experimentamos algo como real, ¿no es real en sí mismo? Después de todo, la realidad que conocemos y damos como existente bien podría ser un espejismo compartido. La sombra de Berkeley no anda muy lejos.

En la línea X, cada uno se ha edificado el mundo que le hubiese gustado tener, cada uno vive la vida que podría haber sido. Kate, por ejemplo, es una fugitiva de la justicia, pero es inocente (como no se cansa de repetir). Sayid protege a Nadia y evita que le pase nada malo. Desmond tiene el reconocimiento de Widmore. Jack tiene un hijo. Juliet trae al mundo bebés sanos. Sawyer es de los buenos. Charlie tiene su banda. Hurley es millonario y querido por todos. Y así uno tras otro.

Pero es un lugar de paso, un punto en la eternidad. O mejor dicho, es la eternidad. No hay principio. No hay fin. Nuestra mente imperfecta no puede concebirla sin tiempo, así que hemos visto el desarrollo de la línea X como si de una sucesión temporal se tratase, y probablemente los que la habitan también la perciben así. Cuando mueres, pasas por ese limbo. Luego, cuando comprendes lo que te ha pasado, cuando estás dispuesto a “let go”, estás preparado para ir al otro lado. Puede llevarte un segundo o un millón de años, pero da igual, porque en el limbo sólo existe el presente. Debes aceptar tu situación, debes aprender a renunciar.

Para nuestros perdidos, el limbo empieza en el avión. Ése es el punto de referencia de sus vidas, el lugar donde la mayoría de ellos se encontraron, donde empezó su aventura en común. Al avión hemos vuelto una y otra vez a lo largo de la serie, y en la sexta temporada los personajes de la línea X (¿podemos llamarlo ya Limbo?) han vuelto continuamente a ese momento inicial. No es de extrañar, porque es el punto de nacimiento de su mundo.

Sólo que en el Limbo no hay nacimiento ni muerte, no hay principio ni final.

Comprendemos ahora las referencias a no estar preparados. Desmond dice de Ana Lucía que no está preparada, su proceso de renuncia no ha concluido. Y lo mismo le dice Eloise a Desmond, aunque ésta tenga una razón algo más egoísta para intentar evitar la iluminación de los demás, más comprensiblemente egoísta. Eloise es también una iluminada, sabe perfectamente dónde está, pero quiere disfrutar un poco más de su hijo, hijo que en la isla tuvo que sacrificar. Nadie se lo puede reprochar.

Una de las frases recurrentes de Lost –de las que, por cierto, hay muchas en este episodio- es precisamente “Live together, die alone”, una versión condensada de la receta de Jack para la salvación: “Either we live together or we die alone”. Esas personas, las que se encuentran al final en la iglesia, vivieron juntas, en la isla, compartieron una experiencia intensa. Y luego murieron solas. Cada una en su momento. Porque así es como morimos todos. Solos. Y cada uno en su momento.

Kate y Sawyer, por ejemplo, escaparon de la isla al final de su aventura. Fueron de los pocos supervivientes. Vivieron, se entiende, una vida feliz –o eso queremos creer-, quizá juntos, quizá ayudando a Claire a criar a su hijo Aaron. En su momento, murieron. Kate con, digamos, 95 años, una viejecita encantadora que jamás hablaba de aquel tiempo que pasó en la isla. Sawyer, a los 75, pongamos por caso, en un accidente de automóvil –siempre le gustaron los coches rápidos. Al morir, llegaron a ese limbo.

Porque la estancia en la isla les marcó para siempre.

Y allí se encontraron con todos los demás. Incluso con Jack, que murió muchos años antes, como en cierta forma nació, entre el bambú de la isla. Por eso Kate dice que le ha echado de menos, porque vivió más de sesenta años sin él. Porque esas personas no recuerdan sólo su periodo en la isla, sino que recuerdan toda su vida. Un ejemplo evidente, sabemos que Hugo ocupará el puesto de protector de la isla, mientras que Ben hará de segundo al mando. Y precisamente a eso alude Hugo cuando le dice a Ben que fue un buen número dos.

(¿Soy yo o ese comentario sobre número 2 es una referencia a la serie El prisionero?).

Ben, por ejemplo, que a pesar de recordar toda su vida, a pesar de saber que está muerto, prefiere disfrutar un poco más de su situación, quiere disfrutar un poco más de una vida que se parece a la normalidad. Pero debemos entender que en el Limbo no hay tiempo. Puede demorarse un segundo o un millón de años. Da igual.

Pero lo que sí han logrado estos personajes es reunirse en el limbo. Quizá murieron solos, pero el último paso lo pueden dar juntos. En el tránsito final pueden estar juntos. Pueden reunirse en esa iglesia, Desmond puede ir despertando uno por uno a los que no estén despiertos. Rose, Bernard y él pueden ayudar a los demás a recordar. Y recordar es parte del proceso de renuncia a las cargas del pasado. Paradójicamente, recordar es parte del proceso de dejar atrás el mundo y poder seguir avanzando.

Y es Christian Shephard psicopompo el que aparece para explicarlo todo, para contarnos que la isla les unió, que ahora están juntos por efecto de esa unión, que el viaje debe continuar. El personaje omnipresente en la serie, que reaparecía periódicamente, que todos sabíamos que estaría en el final. La luz final, la fuente y el fin de todo, una luz eterna. Quizá, como comentaba sobre el episodio anterior, la misma luz de la bondad. Posiblemente la misma luz de la isla, que ya sabemos que es muerte, resurrección y vida. Al final las almas se unen de nuevo a la luz. ¿Qué hay en la luz? Nadie lo sabe, porque es una región inexplorada de la que no regresa ningún viajero.

Es un final fiel a la serie.

Y además, hace total justicia a su título: “The End”.

Después de ese punto, ya no hay más.

No es que la serie no haya tratado nunca el tema de la muerte. De hecho, la muerte es uno de sus temas más recurrentes. Ha habido muertes de todo tipo, desde grandes matanzas hasta muertes personales. La gente ha muerto por todo tipo de razones, desde sacrificándose por algo o encontrándose en el camino de una bala. Incluso hay personas que han tenido que morir para cumplir su destino, como Locke o Jacob. O en ocasiones la muerte ha sido el comienzo de algo, como la muerte de Claudia junto al nacimiento de sus hijos.

Pero incluso la vida tras la muerte ha sido recurrente. Ya desde el comienzo, con Christian dando saltos por la isla, son muchos los personajes que han vuelto para contar algo. E incluso personajes como Hurley o Miles han sido capaces de conectar con ellos y hablar. La magia de los flashbacks nos permitía recuperar personajes desaparecidos. Y ya hacia el final, el propio Jacob renace brevemente para poder contar a los perdidos qué deben hacer.

Y en cierta forma, la naturaleza final de la línea X es la última gran ironía de la serie, de una serie cargada de ironías. Una de las hipótesis desde el principio de la serie era que los protagonistas habían muerto y se encontraban en una especie de limbo. Resulta que no, todo lo que pasó en la isla era real. Lo que era el limbo era precisamente la línea X, la línea feliz.

Y otra gran ironía fue que creíamos que veríamos un final sobre el enfrentamiento entre los perdidos y el humo negro sobre el control de la isla, pero lo que tuvimos sobre todo fue un final sobre los personajes, sobre sus sueños, sobre cómo les gustaría haber vivido y sobre la vida que tuvieron. Muchos vivieron un buen montón de años después de los acontecimientos de la isla. Otros murieron mucho antes de que todo terminase. Pero en el momento final de la serie, lo importante siguen siendo ellos. Son ellos los que vuelven a reunirse. Son ellos los que siguen juntos. Incluso en la muerte.

Lo que no nos imaginábamos, quizá no podíamos imaginar, es que nos fuesen a contar incluso el tránsito del alma, el periplo desde que abandona el cuerpo hasta su destino final. Visto ahora, desde el final, es casi obvio. Las referencias a los espejos, los niños inexistentes, ese ataúd que se pasea por el mundo, las casualidades repetidas. Nos habían contado el pasado de los personajes en los antiguos flashback, nos contaron lo que pasaron en la isla y al final decidieron contarnos el final de todos ellos.

Lo importante siempre fueron los personajes.

Lo demás que se veía en la serie eran cosas que les pasaban.

O detalles del entorno, como la isla misma.

Pero nada de eso era realmente tan importante como los personajes.

Ver a Locke finalmente feliz vale más que cualquier explicación sobre la naturaleza de la isla.

Pero el final, final, lo da la línea de la isla, con la última escena. Jack, mortalmente herido, habiendo cumplido con su labor, regresa al bambú y se tiende para morir. Posiblemente, como Juliet, ya agonizando entrevé el otro mundo y sonríe al saberse rodeado de amigos. Sawyer, allá en el final de la cuarta temporada, le dice a Jack “You don´t get to die alone”. Y así es en cierta forma, porque a pesar de estar físicamente solo –excepto por la compañía de Vincent-, en el momento de la muerte se siente con sus amigos. Cierra los ojos, porque ahora está tranquilo y no tiene obligaciones que le retengan, y vemos un primer plano de un ojo, como el que iniciaba la serie, sólo que éste ojo está cerrado. Se acabó. El ciclo se completa.

Vincent está a su lado. Fue Vincent el que originalmente despertó a Jack entre ese mismo bambú. Le despertó por indicación de Christian Shephard, diciéndole que tenía trabajo por hacer. Y así era, tenía un trabajo importante. Su sacrificio sería vital para garantizar el éxito del plan. Jack debía entregar su vida para preservar la luz. La luz a la que regresa al morir.

Pero ni él ni nosotros habíamos entendido el plan.

¿Cuándo se fraguó el plan? ¿En qué momento del tiempo? Fue después de la creación del monstruo de humo, evidentemente, porque el plan era acabar con él. Quizá Jacob se cansó de que sus esfuerzos –eso de convencerle de que la humanidad era fundamentalmente buena- no sirviesen para nada. Pero el plan implica a Desmond, así que lógicamente, sólo puede ser después de saber que Desmond era inmune a la radiación electromagnética de la isla.

Es posible que se supiese desde siempre, es posible que sólo después de la destrucción de la estación Swan. Si fue desde siempre, Widmore lo trató así de mal para mandarle a la isla. Si no, bueno, Widmore era un poco protector con su hija. En cualquier caso, parece que esto fue lo que sucedió:

En algún momento, sabiendo que Desmond era inmune a la radiación de la isla, Jacob le dijo a Widmore que lo trajese de vuelta. Desmond salió de la isla junto con los demás al final de la cuarta temporada. Sabemos que no deberían haberse ido, porque eran importantes. En particular, Desmond y Jack lo eran. No sé cómo le planteó Jacob la cuestión a Widmore, pero imagino que recurrió a su responsabilidad para con la isla. ¿Conocía Widmore el plan? Sabía, evidentemente, que Desmond era importante, un arma final, porque podía desmontar el mecanismo interno de la luz. Cualquier otra persona, de acercarse allí, se convertiría en un nuevo monstruo de humo.

Estoy convencido de que el plan fue siempre ése. Desmond debía desmontar el mecanismo de la isla, lo que privaría al monstruo de humo de sus poderes, lo dejaría convertido en humano, quizá incluso anulando temporalmente todos los poderes de la isla. Por supuesto, hay riesgos, porque detener el mecanismo de la isla implica apagar la luz, y apagar la luz de la isla implica la muerte de toda la humanidad. Pero si se hace bien, durante el tiempo justo, es posible matar al monstruo de humo, porque ahora es puramente humano. Por desgracia, luego alguien tiene que bajar a arreglar el mecanismo. ¿Quién? Pues el protector de la isla, que se sacrifica de esa forma.

Sin saberlo, o quizá consciente del peligro pero más interesado en la posibilidad de destruir la isla, Flocke se apunta a la idea de llevar a Desmond a la fuente de la luz. Ésa fue la gran contribución de Widmore justo antes de morir, contarle a Flocke lo de esa opción. ¿Sabía por qué murió? ¿Creía estar traicionando a Jacob y salvando a Penny o siempre supo cuál sería su papel? ¿Debía morir para pagar sus culpas?

Lo de Desmond es todavía más curioso. Desmond X, al encontrarse con Penny y tras ser convenientemente dirigido por Charlie y por Daniel, recordó la vida en la isla. No, no es cierto, recordó toda su vida, hasta el momento de su muerte, que no sabemos cuándo se produjo. Lo último que sabemos de él es que Hugo y Ben se preparaban para enviarle fuera de la isla, con su mujer e hijo, para que viviese en paz. Murió, queremos creer, muchos años después. En cualquier caso, recordó todo eso al encontrarse con su gran amor.

A veces es el amor. A veces es la muerte. A veces es el contacto con una nueva vida. Cualquiera de esas vías es buena para recordar. Y el recuerdo es el paso previo para el perdón, como Locke perdona a Ben, y también requisito indispensable para deshacerse de las cargas.

Desmond de la isla entrevió la línea X y creyó que era un mundo real. Creyó que allí no había pasado nada, que el avión no se había estrellado y que él no había pasado esos años dándole a un botón. Creía que yendo a la fuente de la luz podría acceder a ese otro mundo. Estaba feliz, porque se sabía arma, se sabía recurso final, y sabía que allí acabaría. Acabaría justo donde creía que podría escapar.

Pero la línea X no existe en ese sentido. Es un lugar tras la muerte.

Y Desmond no va a morir. Precisamente tiene que estar vivo para hacer lo que hace.

Durante un momento interrumpe el mecanismo de la isla, ése que combina agua y luz para ejecutar su alquimia. Y eso detiene al monstruo de humo. Brevemente lo convierte de nuevo en mortal. Un mecanismo que esencialmente parece una versión mucho más grande del mecanismo que Ben usó para invocar al monstruo de humo.

Jacob explicó que la isla retenía una enorme fuente de maldad. Imagino que los poderes del humo negro derivaban de esa fuente de maldad. Al detenerse el mecanismo, esa conexión se interrumpió. En ese momento Jack pudo atacar y hacerle daño.

El enfrentamiento final con Flocke se produce en el acantilado, justo sobre la cueva de Jacob, con toda la isla desmoronándose a su alrededor. El barco de la huida –para Flocke- o de la salvación –para los demás- se ve cerca.

Poco antes han descendido a las profundidades de la isla para detener el mecanismo, como quien desciende al inconsciente. La pelea luego en la superficie, se produce justo sobre la cueva que parece representar pulsiones internas. Y la pelea entre Flocke y Jack es más una lucha entre instintos. No es tanto bien y mal, como el instinto de supervivencia contra el deseo de morir. Una pelea absurda, que no debería producirse. La isla se está hundiendo y si no se arregla, el mundo se acaba.

Y es Kate la que dispara y pone fin a la pelea. Es la que deja suficientemente incapacitado a Flocke como para que Jack acabe con él. Es lo que la serie siempre ha defendido y se manifiesta una y otra vez en este final. La necesidad de estar unidos, la participación de todos para lograr el fin que se pretende. Es cierto que es Jack quien se sacrifica por todos los demás, quien ha recibido una puñalada, quien se está desangrando, quien pronto va a morir. Pero sin los demás no podría hacer nada. Si Jack es un héroe es porque se apoya en el sacrificio de otros muchos.

Y lo mismo sucede en el limbo. El despertar de un buen montón de perdidos (ya en el avión, toda la conversación entre Boone y Locke gana mucho si pensamos que Boone ya estaba iluminado en ese momento, que ya sabía. Lo mismo pasa con lo que Rose le dice a Jack) se debe a un esfuerzo colectivo. Lo inicia Desmond, pero luego va requiriendo la colaboración de muchos otros. El último en despertar, Jack, precisa de varias intervenciones, hasta la intervención final del ataúd de Christian Shephard, para lograr la iluminación. El “let go”, con sus ecos budistas, es una tarea complicada.

Posteriormente, es Jack el que debe descender a la entrañas de la tierra, al corazón mismo del mundo, para reactivar el mecanismo. Y de nuevo, debe hacerlo en colaboración. De hecho, todo el plan es una gigantesca colaboración –voluntaria o no- entre cientos, incluso miles de personas. Empezando por Jacob, pasando por los Otros, por Richard, por Widmore, por Ilana y acabando en los perdidos, el plan es común.

Dije antes que el plan consistía en parar la máquina, en detener a Flocke y en ponerla en marcha otra vez.

Pero eso es digamos, la parte final del plan, un detalle de implementación.

El plan realmente era el de siempre. Demostrarle al hombre vestido de negro que hay bondad en el corazón humano. Demostrarle que es posible que los seres humanos colaboren y se sacrifiquen por algo más importante, por el bien de todos.

Cuando Jack vuelve a colocar la piedra y reactiva el mecanismo, lo que está haciendo –aparte de salvar a la humanidad- es poner la última letra de un mensaje para el hombre vestido de negro:

Jacob tenía razón.

Después de 2.000 años, le demostró que tenía razón.

Y por desgracia para él, el hombre vestido de negro se equivocaba.

Eso es lo que le derrota, no haber entendido esa capacidad para el bien. Creía que amenazando, obligando, sobornando podría lograr sus fines, podría escapar al fin de la isla. No podemos echárselo en cara. Tuvo muy malas experiencias y es lógico que no entendiese la lealtad, el amor y la amistad. Habiendo sido traicionado por los seres que más quería, es normal que no lo comprendiese.

Hurley y Ben ayudan a Jack a descender al interior de la isla. Como sabe que sus minutos están contados, Jack pide a Hurley que sea el nuevo protector. No quiere dejar ese asunto sin resolver. Y al descender, se toma su tiempo en ayudar a Desmond, quien ya ha sufrido más de lo que merecía.

Incluso la huída de los otros perdidos, los que escapan en el avión –que pilota Lapidus. Sería capaz de dar la vuelta al mundo en un avión de papel-, es producto total de la colaboración. Richard y Miles ayudan a Lapidus a acondicionar el avión. Kate y Swayer se detienen para convencer a Claire de ir con ellos. Incluso en medio del desastre, hay tiempo para la bondad, para ayudar a los demás. Tiempo para arriesgarse por los demás.

Jacob al fin encontró un grupo de personas dispuestas a comportarse con humanidad.

Y eso que al empezar muchos de ellos eran seres ariscos, solitarios, poco dispuestos a inmiscuirse. Incluso egoístas. Pero los años en la isla les han sentado bien. En eso Jacob también tenía razón. Ellos necesitaban más a la isla de lo que la isla los necesitaba a ellos.

En cierta forma, Jack es el último componente del régimen de Jacob, el último de los guardianes de la isla que tiene que lidiar con el problema del humo negro. A Hugo le cede una isla ya limpia, una isla sobre la que se puede edificar algo importante, una isla que ya no está marcada por la mancha del humo negro. En cierta forma, sí que hay un gran reset en esta serie, pero se produce al volver a colocar la piedra. En cierta forma, la isla comienza de nuevo, renovada. Hugo ahora puede crear sus propias reglas, habiendo quedado anuladas las anteriores, con la ayuda de un Ben definitivamente que ahora empieza su camino de redención. El mando de Hugo será más humano, más orientado a las personas. La guerra ha terminado y la rigidez marcial ya no es necesaria.

Y eso ha sido toda la serie. El largo proceso de redención de los personajes, que aprendieron a sacrificarse unos por otros. Todos formaron parte del plan, todos pusieron su granito de arena para demostrar que la humanidad es capaz de hacer el bien. Todos compartieron esa misma experiencia. Fue su gran obra colectiva. Y eso les une.

Lo último que ve Jack antes de morir es el avión escapando. En él van varios personajes que vivirán sus vidas a partir de ese momento (iba a decir que a menos que se estrelle el avión, pero lo pilota Lapidus y ese avión no se estrellaría ni aunque se quedase sin combustible). En la isla quedan Ben, Hugo, Desmond, Rose y Bernard. Pero esas personas ya no son problema suyo, sino de Hugo, el nuevo protector humanizado. Por primera vez en mucho tiempo, la isla dejará de ser un campo de batalla y la dirigirá un hombre de paz.

La guerra ha terminado.

Pero al contrario de lo que suele pasar en la mayoría de las guerras, de ésta la humanidad ha salido reforzada.

La serie se cierra con la muerte feliz de Jack que pasa al limbo que hasta ahora llamábamos la línea X. Ahora que sabemos lo que era, la antesala del más allá, el espacio intermedio entre la vida y lo que sea que hay después, podemos comprender algunas de sus características. Las casualidades, todavía mayores que en la realidad, el cruce continuo de personajes. Incluso el hecho de que la línea pareciese a medio hacer, que continuamente se reajustase para adaptarse a las expectativas de sus habitantes. Incluso la lectura platónica, porque efectivamente los personajes recuerdan lo que les sucedió en vida como si la línea X fuese una ilusión, que en cierta forma lo es.

La serie ya había hecho muchas referencias a las religiones. Ya habían salido curas, ya habían salido milagros, ya habían salido creencias espirituales de todo tipo. Pero creo que la reunión final en la iglesia tiene como fin reconocer el esfuerzo de esas personas, el sacrificio que realizaron. Juntos preservaron la isla y por tanto merecen acompañarse. En su limbo hay ecos de las creencias egipcias, que consideraban la vida en el más allá como un reflejo –mejor- de la vida que la persona hubiese llevado. De ahí, probablemente, las continuas apariciones de espejos.

¿Cuál ha sido el sentido de la línea X? Creo que ha sido preservar los personajes. La línea X nos permitió verlos en otras circunstancias, en sus personalidades modificadas por la isla. Si en la primera temporada los flashbacks nos permitían ver de dónde provenían, la línea X nos permitía comprobar lo mucho que habían cambiado y lo diferentes que serían sus vidas de haberlas vivido con su nueva visión de las cosas.

Porque Lost siempre fue una serie sobre personajes. Fue lo que nos atrajo del piloto y lo que mantuvo el interés durante los años. Esas personas en concreto eran más atractivas que cualquier misterio. La isla, su origen, su naturaleza eran simplemente menos importantes. Incluso el monstruo de humo, que parecía un misterio puramente mecánico, se reveló finalmente como una personalidad trágica atrapada en un destino que no había escogido. ¿No fue mejor así? ¿Habríamos cambiado la historia del hombre vestido de negro por una relación de pesos atómicos?

Se podría haber hecho otro final, efectivamente. Pero la serie ya había elegido el suyo. La línea X ya nos había centrado de nuevo en los personajes, por lo que estaba claro que ellos serían los protagonistas. En todos los demás casos, como dejaron claro “Across the Sea” o “What They Died For”, la explicación sería de naturaleza sobrenatural o mitológica, aprovechando las resonancias que el mito tiene con nuestra comprensión del mundo. Desde el punto de vista de la serie, la luz y la naturaleza última de la isla, no tienen demasiado interés. O mejor dicho, omitir la explicación hace que el resultado sea mejor, porque sitúa una historia de sacrificio frente a un fondo enorme que nos parece descomunal precisamente por no entenderlo.

Sólo lamento que no viésemos el limbo de Jacob, el hombre de negro y sus madres. Me habría resultado interesante verles deshacerse de sus cargas, verles perdonarse mutuamente. ¿Qué lugar habrían escogido para reunirse? ¿Una playa?

Aún dentro de esos parámetros, me esperaba cierto final para la serie. Me alegra poder decir que el final ofrecido es mucho mejor, me resulta mucho más enternecedor, mucho más humano y mucho más interesante que el que yo había imaginado. Es un final lleno de detalles y sutilezas sobre el comportamiento humano que resaltan la complejidad fundamental del universo de Lost. Me alegra que los guionistas se hayan resistido a la tentación de ofrecer cualquier otro tipo de final.

Me alegra que pensasen ante todo en los personajes.

Con ello no sólo han cerrado brillantemente la serie, sino que también la ha convertido en una obra que podremos revisitar y comentar durante años.

No es poco.
Hernán Cabrera
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Kayser Soze
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Mensaje por Kayser Soze » Jue 27 27Etc/GMT+3 May 27Etc/GMT+3 2010 - 12:43

Emotivo hasta los mocos...

No puedo decir nada mas del final que vi recién el Martes y que confirma mi teoría, los verdaderos heroes lo pierden todo...

(Mas allá de que lo vuelvan a recuperar en el limbo, Jack demuestra que el verdadero heroe es el que se desembaraza de todo para hacer su trabajo).
"Cuando somos jovenes no pensamos que vamos a sufrir, que vamos a lastimar y que vamos a morir..., y sobre todo no pensamos que todo eso es la misma cosa"

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Mensaje por Webmaster » Jue 27 27Etc/GMT+3 May 27Etc/GMT+3 2010 - 15:42

Lost Epilogue Part of Complete Collection Blu-ray & DVD

Michael Emerson dropped by the G4's "Attack of the Show" this week and revealed that the "Lost: The Complete Collection" Blu-ray and DVD sets, coming to stores on August 24, will have more on Hurley and Ben Linus' story after where the series finale ended.

"Well, for those people that want to pony up and buy the Complete Lost Series, there is a bonus feature, which is, uhm, you could call it an epilogue, a lost scene," he said. "It's a lot, it's 12 or 14 minutes that opens a window onto that gap of unknown time between Hurley becoming number one and the end of the series."

Asked if that could lead to a spin-off series with Hurley and Ben Linus, he added, "It's self-contained, although it's a rich period in the show's mythology that's never been explored, so who knows what will come of it."
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Ultimate Whatis
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Mensaje por Ultimate Whatis » Jue 27 27Etc/GMT+3 May 27Etc/GMT+3 2010 - 15:59

Uh, que mala espina me dio eso. Onda, una escenita de 10, 15 o 30 minutos todo bien. Más que eso ya no. La idea de una historia de la Isla protegida por Hugo con la ayuda de un Ben redimido se me hace muy Isla de Gilligan.

Por cierto, me acabo de avivar de un detalle simpático: toda la historia en el flash-sideways es una especie de homenaje a una película en la que Fionnula Flanagan (Eloise) era un fantasma que andaba dando vueltas en el limbo conciente de su condición mientras la mayoría de los demás fantasmas creían que continuaban viviendo y recién son capaces de "dejarse ir" cuando toman conciencia todos de que están muertos. Una película llamada "The Others". Yo comparto parcialmente el escepticismo de Tomás respecto a que no tenían toda la serie planeada ni en pedo, pero este tipo de detalles me hacen pensar que el porcentaje que había de final ya escrito de antemano es más alto del que uno se imaginaría.

Y ya que estamos: qué karma el de Jack. El pobre tipo sólo servía (tal como le dice su ex-esposa en la segunda temporada) para arreglar cosas. Una vez que no hay nada más que arreglar, se vuelve redundante.

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Mensaje por Webmaster » Jue 27 27Etc/GMT+3 May 27Etc/GMT+3 2010 - 17:25

Ultimate Whatis escribió: Por cierto, me acabo de avivar de un detalle simpático: toda la historia en el flash-sideways es una especie de homenaje a una película en la que Fionnula Flanagan (Eloise) era un fantasma que andaba dando vueltas en el limbo conciente de su condición mientras la mayoría de los demás fantasmas creían que continuaban viviendo y recién son capaces de "dejarse ir" cuando toman conciencia todos de que están muertos. Una película llamada "The Others". Yo comparto parcialmente el escepticismo de Tomás respecto a que no tenían toda la serie planeada ni en pedo, pero este tipo de detalles me hacen pensar que el porcentaje que había de final ya escrito de antemano es más alto del que uno se imaginaría.
¡En el último capítulo pensé lo mismo!
Que buena peli "The others". La única peli donde me banco a Nicole Kidman.
Ultimate Whatis escribió:Y ya que estamos: qué karma el de Jack. El pobre tipo sólo servía (tal como le dice su ex-esposa en la segunda temporada) para arreglar cosas. Una vez que no hay nada más que arreglar, se vuelve redundante.
Y a la vez es la representación máxima del héroe: el que es capaz de dejar TODO por el bien de los demás.
Hernán Cabrera
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Mensaje por Webmaster » Vie 28 28Etc/GMT+3 May 28Etc/GMT+3 2010 - 18:42

Otra nota sobre el final de LOST

Lost. Perdidos. Final. ¿Qué tal? Impresionante, emocionante, subyugante. Esto ha sido historia de la televisión. Historia con mayúsculas, y esta vez he estado ahí para verla. Para participar en el acontecimiento. Asistir a la última escena, ver como todo cuadra, abandonar la isla y sus personajes para siempre, ha sido una mezcla de satisfacción por contemplar el cuadro completo, emoción por ver lo bien que ha quedado y melancolía por todos esos momentos, todas esas tardes y todos esos amigos o familiares con los que he visto capítulos, los he comentado y los he debatido. Perdidos no ha sido una serie de televisión, ha sido una experiencia, una grata y larguísima experiencia que ha sido colateral a nuestras vidas durante seis años… y que se ha acabado. Podremos revisitarla, claro está. Y vendrán nuevas generaciones que la consumirán por primera vez. Pero no sabrán lo que es esperar seis meses para averiguar la resolución de un cliffhanger de final de temporada o sentarse a ver un capítulo que acabas de descargar, recién emitido en Estados Unidos. Simplemente se consumirá al gusto, posiblemente en maratones y transformando esa “experiencia” en un simple consumo audiovisual más. Ignorantes todos de que es la espera la que revaloriza un capítulo, el debate lo que lo enriquece y las claves que se descifran poco a poco las que sustentan el misterio.

Pero, como todas las series que no se basan estrictamente en el drama y los personajes –como Los Soprano o The Wire– sino que tienen en su núcleo una serie de enigmas que se han ido complicando temporada tras temporada, el capítulo final, el cierre, puede hacer que toda esa experiencia que comentábamos se refuerce o torne en estafa, y acabemos por recordar lo tontos que fuimos por dedicarle –en parte, evidentemente– seis años de nuestras vidas. La cara de tonto que se nos quedó a muchos con Galactica, al menos a mí, me trae muy malos recuerdos. Así pues, ¿cómo es el final de Perdidos? Más allá del destino de los personajes, ¿responde a las grandes preguntas? Pues he de decir que no: la final de Perdidos se centra única y exclusivamente –excepto en una secuencia primordial– en los personajes. Así debía ser. Pero entonces, ¿qué demonios es la isla? ¿qué es el monstruo? ¿qué significan los números? ¿quiénes son Jacob y su Némesis? ¿de dónde salen esos viajes en el tiempo? ¿por qué seguían cayendo comida y provisiones de vez en cuando? ¿qué importancia tiene Dharma en el asunto?

Pues lo cierto es que todo eso, queridos lectores, ya estaba respondido. Claves ocultas lo habían desgranado; claves que hace falta tener claras y documentarlas, que los creadores han explicitado a base de detalles y que no lo ponen fácil al espectador. No va a producirse ningún tipo de Deus ex machina definitivo que lo valide todo (sueños, realidades virtuales, extraterrestres) y tampoco va a encontrarse una catártica cinta perdida con Pierre Chang en plan documental. La serie no es complaciente ni sencilla. Lo único que queda preguntarse ahora es ¿tiene sentido la explicación que pueda darle un espectador? ¿es arbitraria o hay elementos que permitan colegirla? Aquí ya voy, directamente, a proponeros mis propias explicaciones e interpretaciones.



¿Qué es la isla?

Si en algo ha redundado la serie a lo largo de sus seis temporadas ha sido en la dualidad ciencia/fe. Una dualidad que puede no ser tal desde el punto de vista de que las explicaciones se han diseñado para que puedan ser factibles desde la óptica de la ciencia (ficción), desde la mayor parte de las religiones y, también, desde la mitología (religiones del pasado, al fin y al cabo). En lugar de apostar por una sola de estas vertientes, todo misterio en Perdidos puede abordarse –con un mínimo de suspensión de incredulidad– y resolverse desde cualquier óptica. Así, el gran enigma –qué es la isla– podría responderse diciendo que es un centro neurálgico del planeta, una fuente de energía geotérmica y geomagnética en el que agua y magma –los vemos en el capítulo final– generan una radiación con efectos controlables sobre el ser humano y sobre el continuo espacio-tiempo. Y son controlables tanto por mecanismos antiguos –una simple rueda que regula el aflujo de agua a esa cueva– como por estaciones científicas en pleno siglo XX. Todos ellos dispositivos empleados por el hombre para controlar una energía que se expande sobre el planeta en puntos neurálgicos a través de corrientes telúricas que se relacionan entre sí. Una de ellas estaría ubicada en “El Farol”, la estación que la iniciativa Dharma usó para encontrar la isla mediante un dispositivo parecido a un péndulo de Foucault (guiño a Umberto Eco incluido). Otra, en un punto indeterminado del Ártico en el que científicos portugueses detectan una anomalía electromagnética –eco de la explosión de la estación Cisne– al final de la temporada 2.

Pero, desde diversos sistemas creenciales, la isla sería el contenedor del axis mundi, el centro del mundo. Dada la longevidad de la isla, además, y su capacidad para cambiar de situación en el espacio-tiempo, este axis mundi habría dado lugar a todos los sistemas religiosos desde que el mundo es mundo –en base a las teorías difusionistas– y/o habría sido identificado como tal –siguiendo las reglas del mestizaje cultural; tanto monta, monta tanto– por las diversas comunidades que a lo largo de la historia llegaron a la isla. Y es que, si La iniciativa Dharma dejó a su paso pruebas físicas y experimentales en la isla y en el mundo (ese fósil de oso polar con el emblema de la iniciativa que Charlotte encuentra en la temporada 4), la comunidad egipcia tomó el centro de la isla por el Nun y la grecorromana por el Omphalos (la piedra que vemos regulando la fuente de la luz es tremendamente indicativa a este respecto). Una comunidad juedocristiana, seguramente, lo hubiera llamado El árbol de la vida. Y respecto a la isla, unos la llamarían Duat, otros El Paraíso y otros Mu. Aunque que quede claro: la isla no es ni una cosa ni la otra; es todas a la vez, y lo único que nos quedan son las distintas explicaciones –limitadas, incorrectas por aproximadas, parciales– que el ser humano ha generado ante una realidad que se escapa a su raciocinio.

El centro de la isla es por tanto un lugar primordial, retratado en todas la culturas y religiones –y susceptible de ser descrito científicamente, pues si Dios existiera su mediación no se saltaría las propias reglas que le ha impuesto a la creación–, donde la vida nace, muere y renace. ¿Por qué la isla puede trasladarse en el tiempo y el espacio? ¿Por qué se aparecen “fantasmas”? Porque la isla no pertenece a este mundo ni al otro, está anclada a todos los niveles de la realidad y, sin embargo, tiene propiedades de todos ellos. Una noción que tiene sentido tanto para los hombres de ciencia (el tiempo como artefacto perceptivo y nada más; el alma como radiación) como para los hombres de fe (no hay antes, después o durante en la otra vida; el alma como parte de esa luz que a esa luz vuelve). Y el dualismo de los personajes principales no es más que un desequilibrio de esa misma luz que todos contenemos y que, de la misma forma que la de la isla, se puede apagar. Cuando Sayid muere, su “luz” se empieza a apagar, y mediante la inmersión en las aguas puede restaurarse aunque quede, como finalmente acaba ocurriendo, parcialmente desequilibrada. Distinta a como era antes. Y aquí entran las explicaciones de Dogen, limitadas por su condición humana: Dogen tal vez se estuviera refiriendo a ying y yang, el Sr. Eko lo tomó por pecados capitales y virtudes teologales, un hindú o un budista hablaría del Dharma y un egipcio haría referencia a los elementos del ser humano según su mitología (importantísimo repasarlo para comprender las claves de la serie).

¿Me lo invento? No. Claves y pistas para colegir esta mecánica difusionista hay cientos a lo largo de la serie: desde el Senet que la madrastra proporciona a Jacob y a su hermano en el Across the sea hasta la estatua de Taweret que vimos en la finale de la quinta temporada, pasando por la presencia de luz y aguas como elemento primordial, la presencia de la balanza en la cueva de Jacob (ver El juicio de Osiris), los múltiples jeroglíficos y las palabras de Dogen a Sayid poco después de torturarlo. A eso se suma que el faro de Jacob tiene evidentes parecidos con el ojo de Horus (y con el faro de Alejandría) y que el monstruo tiene el aspecto clásico de Apofis (de hecho así aparece en uno de los jeroglíficos que vemos en la serie). Además, tenemos la rueda que controla las fuerzas de la isla, el aspecto de la piedra que vemos en el corazón de la misma o la naturaleza de ese lugar que todos tomamos por una “realidad paralela”. Y aunque habrá quien diga que las similitudes entre los flashsideways y un Purgatorio like son demasiado evidentes hay que hacer constar que la isla es un lugar físico y que los personajes NO están muertos durante la serie; Jack muere al final y entonces –o mientras tanto– suceden los acontecimientos que vemos en los flashsideways. Por otra parte, y siguiendo con esa conciliación ciencia-fe, en los comentarios se ha apuntado que tal vez los flashsideways, provocados por la explosión de Jughead, no sean un limbo/purgatorio sino un fenómeno que se acoja a una de las interpretaciones de la paradoja del gato de Schrödinger; a saber: que ambas posibilidades sean reales hasta que una se decide. Hombre de ciencia, hombre de fe; ambos de la mano.


¿Qué significan los números?

Según lo que vemos en el faro de Jacob, lo que nos cuenta Dogen, la interrelación con la mitología egipcia y el juicio de Osiris al que ya hicimos referencia en el punto anterior, y la relación de cada número con un personaje concreto de la serie, los números suponen “el peso de las almas” de los protagonistas; un “balance vital” que supone el principal criterio de Jacob para “invitar” gente a la isla y elegir a su sucesor, y que se manifiesta en la vida de los implicados con la isla a modo de meme, como si fuera un eco telúrico más. Aunque repito: uso esta explicación mitológica no porque sea cierta, sino porque es la que más se adecúa –de todos los sistemas creenciales que la explican– a los hechos que vemos.

Por contra, en The Lost Experience se nos informaba de que los números son los factores de una ecuación llamada “de Valenzetti” que predice el fin del mundo en base a una serie de magnitudes. La iniciativa Dharma habría tenido, de hecho, la utilidad de alterar esos factores para postergar el fin del mundo con sus experimentos en la isla. Ahora bien, la presencia de los números en esa ecuación no es más definitoria que su presencia en la lotería, la estación Cisne, la vacuna y, en general, en cualquier aspecto de la realidad. Y he ahí la clave: los números pueden aparecer en cualquier parte. Como la sucesión de Fibonacci o el número aúreo pero con una asociación más potente. ¿Qué son pues? Para el hombre de ciencia, es fácil deducirlo: una sucesión atada fuertemente a la constitución del espacio tiempo; una sucesión sin ninguna función generadora aparente; la base sobre la que se estructura ese universo que Leibniz definió como diseñado por un matemático. Los números son, sencillamente, la expresión matemática del centro de la isla y de esa luz que, para el hombre de fe, está en todos nosotros.


¿Quiénes son Jacob y el Monstruo?

Justamente lo que parecen ser: un hombre y su hermano que llegaron por accidente a la isla para ser criados por el guardián –guardiana en este caso– de la misma, al tiempo que preparados para ser su sucesor. Dos hombres que no fueron corrompidos por la sociedad y que fueron apartados rápidamente de ella (lo que explica la manía de Los Otros, por cierto, de raptar paternalistamente a los niños). No obstante, esto describe quiénes eran, porque quiénes son es otra cosa muy distinta. Tras la ceremonia de iniciación se supone que Jacob alcanza la categoría de “guardián” de la isla; un ser capaz de protegerla y con una omnipotencia plena sobre la misma (y parcial en el exterior). Una suerte de demiurgo en comunión con el centro isleño. Pruebas de esta omnipotencia, que nunca es explícita pero se intuye, son la capacidad de la madrastra de Jacob de destruir todo un poblado o la de constituir “reglas” para que sus hijastros no puedan quitarse la vida (instituyendo la dualidad de la isla), así como la capacidad de Jacob de otorgar la inmortalidad dentro de los límites de su dominio y de nombrar a su sucesor, ceremonia que consiste en beber agua y en ser confirmado como tal –”ahora eres como yo”– por tu antecesor. De hecho, las palabras en latín que pronuncian tanto Madre como Jacob son “Nam non accipimus hoc quasi vulgarem potionem, sed ut ille sit quasi unus mecum” que significa “No nos tomamos esto como una bebida corriente, sino como si él fuera uno conmigo”. Una comunión en toda regla.

Respecto a su hermano… en este último capítulo vemos cómo el omphalos de la isla está protegido por un severo mecanismo electromagnético. Pero, al mismo tiempo, vemos cómo la madre de los dos muchachos había sancionado que uno matara al otro. Por tanto cuando Jacob tira a su hermano a la corriente y éste llega hasta el campo electromagnético no puede morir, lo que redunda en la aparición del Monstruo; un ser desprovisto de la luz original y, aún así, vivo. Lo que los egipcios llamaron Sheut. Una aberración fruto de la paradoja de oponer dos reglas de igual rango. Sólo una vez muerto Jacob, sólo una vez roto el dualismo, esa entidad puede volver a adoptar una forma estable y escapar a “la reglas”. ¿Y los mecanismos para llamar al monstruo y otros vestigios de adoración? Pues huellas de la interrelación del hermano de Jacob –muy dado a interactuar con los visitantes de la isla– con las muchas sociedades que albergó el lugar a lo largo del tiempo. Sociedades que, en el caso concreto de la egipcia, lo tomaron por Apofis o por algún otro elemento implicado en el juicio de las almas (Ben, de hecho, también… en la temporada 5 va a ver al monstruo “para ser juzgado”). ¿Por qué este juicio? Pues bien, recordemos que el Monstruo sólo puede matar a los no candidatos. Y eso incluye a personas no específicamente destinadas a llegar a la isla –como el piloto del primer capítulo, que sustituyó a Lapidus en el último momento y tras cuya muerte el Monstruo permanece expectante– y a personas que se “desbalanceen” –caso del Sr. Eko, que no se arrepiente de sus actos–.


¿Quiénes son Los Otros y la iniciativa Dharma?

Desde que Jacob se encontrara por primera vez con Richard en el capítulo Ab aeterno y decidiera adoptar un papel más activo para con los visitantes de la isla, ha tenido siglo y medio para componer una sociedad bajo su protección en el lugar y también para establecer todo un entramado exterior para comunicarla y proveerla de tecnología y medios. Parte de este entramado, seguramente, se alinearía con Widmore tras su expulsión del lugar y correspondería a los jerarcas que Ben y Sayid liquidaron expeditivamente durante la cuarta temporada. ¿Cuáles son esas reglas que les afectan? Probablemente una variante de las mismas que Jacob impone al monstruo: no poder abandonar la isla permanentemente, no usar el poder de la luz, no poder matar a otro candidato (de ahí la frase de Ben a Widmore al final de la cuarta temporada), que los candidatos no tengan hijos…

Respecto a los misteriosos problemas de fertilidad… tenemos otra vez un dualismo ciencia/fe que no es tal. Por una parte a la isla sólo llegan aquellos a los que se le permite encontrarla, y eso descarta a los recién nacidos. Además, la condición de ser madre invalida para Jacob la condición de candidato. Pero, por la otra, Juliet, que consigue sacar adelante la gestación de Claire, advierte que el problema de las embarazadas se da por una reacción inmunológica de la madre contra el niño, atenuada si éste ha sido concebido fuera de la isla. Una suerte de enfermedad hemolítica del recién nacido a lo bestia. Compatible, desde luego, con una isla cuyas “radiaciones” generan una gran capacidad de curación y resistencia a enfermedades (posiblemente potenciando el sistema inmunológico). El suero de Juliet consistiría así en inmunosupresores o en medicación contra la radiación.

Por su parte, la iniciativa Dharma es justo lo que parece: un grupo de científicos, de entre los muchos colectivos que la isla ha ido acogiendo con el tiempo, que llegaron al lugar para estudiarlo. Este interés puede ser casual o, por contra, puede venir determinado por la obsesión del fundador de la iniciativa, Alvar Hanso, por encontrar el barco perdido que su antecesor fletó en el siglo XIX, el mismo en el que viajaba Richard y que era propiedad de Magnus Hanso (bisabuelo de Alvar). Tampoco puede descartarse que el propio Hanso formara parte de esa red que estableció Jacob en el mundo exterior, o que Widmore la acabara comprando. Los pilares que trae a su regreso emplean la misma tecnología. ¿La cuarentena y la famosa inyección? Uno de los experimentos de Dharma, en desuso tras su desaparición (se explora en la “Grabación de Sri Lanka”, uno de los vídeos de The Lost Experience). Y por cierto: la estación Cisne es el equivalente a uno de los pozos del hermano de Jacob; de hecho, fijaos en el famoso esquema situado en la compuerta de la estación cisne. ¿Ahora tiene sentido, verdad? Lugares de exploración que buscan el centro de la isla.

Finalmente, en los comentarios, John Locke, apunta una maravillosa explicación para que la isla siguiera recibiendo suministros de la Dharma (si bien una de las mías es que Los Otros han asimilado la estructura de la Iniciativa Dharma tras La Purga): “Gracias a los experimentos de Faraday en la cuarta temporada sabemos que la isla está protegida por una cúpula de energía magnética que hace que el exterior de la misma esté en otro espacio temporal al de la isla. Nos enseñó en La Constante que el ángulo de entrada/salida de la cúpula era vital para que no hubiera desfase temporal. Además vemos cómo un médico llega degollado a la playa ANTES de ser asesinado en el exterior. Dharma sabía de estos desfases temporales y solucionó de forma inteligente el problema de tener que suministrar comida a los de la estación Cisne sin tener que saber dónde estaba la isla. ¿Por qué entregar los paquetes cada 6 meses cuando es mejor entregarlos todos en un corto periodo de tiempo? Luego calcularon el ángulo en qué había que introducirlos para que éstos llegaran cada uno en el tiempo estimado. Por eso la comida sigue siendo de los años 70 (esas barritas Apolo)”. Brillante, cojonuda, elegante… no tengo adjetivos.


¿Por qué son importantes Walt y los niños?

Los niños, por su poca corrupción moral, son los individuos idóneos para ser tutelados por Jacob y Los Otros de cara a la sucesión como guardián de la isla. El propio Ben le comenta a Juliet en uno de los mobisodes de la serie que él no tiene interés en Walt, sino que es el propio Jacob quien tenía interés en el muchacho. Por otra parte, también comprendemos esto cuando vemos la actitud de Madre en el episodio Across the sea: se queda con los niños para tutelarlos desde pequeños sin que la sociedad los corrompa. Empero, la reacción de la madre cuando ve al hermano de Jacob es muy diferente a la que tiene cuando ve a Jacob. Como más tarde confirmará, el primero es “especial”. Muestras de esta condición especial son que pudiera ver a su verdadera madre y su comprensión innata de los mecanismos que rigen la isla. Y en base a esa misma condición, él era la primera elección para convertirse en guardián de la isla. Jacob, por tanto, sólo está siguiendo los criterios de selección de su antecesor en el cargo.

Ahora bien, ¿qué significa ser especial? El hombre de fe diría que las personas especiales son aquéllas que están en comunión con la luz de la isla; aquéllas en las que esa luz es más potente y se expresa mejor. El hombre de ciencia diría que son las personas que tienen una asociación mayor con respecto a los números; esos que, en el apartado correspondiente, hemos definido como base del diseño de la realidad (de la misma forma que el número áureo). No en vano, Hurley está muy asociado a esos mismos números y es capaz de ver a los fallecidos de la misma forma que otros personajes importantes a lo largo de la serie. Y, entre otras cosas, le trajeron mala suerte porque los usó con un fin egoísta: ganar la lotería. Usó su don, su la luz, su comprensión innata de las cosas, para el beneficio personal.


Algunos apuntes sobre el capítulo final

Cuando Jack sale de la cueva y se dispone a morir, colgada de un árbol, hay una misteriosa zapatilla; y justo antes de morir Jack ve pasar un avión. Todo parecía indicar un guiño ambiguo en esos elementos, pero más bien al contrario: esa misma zapatilla sale en el piloto de la serie, sólo que nueva y no ajada. ¿Para qué está ahí, entonces? Pues para eliminar dudas interpretativas: lo que pasó, pasó, y el avión que ve Jack antes morir es el de Ajira, en el que se marchan los supervivientes, y no el original de Oceanic.

Paralelamente se especula mucho en los foros con que Jack podría ser el próximo monstruo de la isla. Nada más lejos de la realidad. Cuando despierta en la escena final se encuentra en la misma posición y más o menos el mismo sitio en el que Jacob encontró el cadáver de su hermano; sólo que, a diferencia de él, despierta. Probablemente, la intención cuenta y al guardián se le permite el paso. Eso, o que la barrera electromagnética no funciona de la misma forma cuando se va a encender la corriente telúrica que cuando se va a apagarla.

Por último, destacar la poesía del metalenguaje inherente al capítulo por completo (los personajes recuerdan y, nosotros, recordamos con ellos esos mismos momentos) y, sobre todo, al doble final: Jack se disponer a vivir junto a sus compañeros de la isla lo que sea que esté por venir tras su muerte al tiempo que no muere solo, a pesar de las apariencias y como vaticinaron sus propias palabras: en sus últimos minutos, lo acompaña el pobre de Vincent. Sencillamente sublime. Completamente emocionante.


Aquí se quedan estos pequeños apuntes… estoy seguro que con el tiempo vendrán otros mejores, en otras páginas e incluso en libros. Y también estoy seguro de que este final va a dar mucho que hablar en la próximas semanas. Sin embargo, ahora es tiempo no de analizar en exceso, sino de moverse visceralmente. ¿Qué os ha parecido a vosotros la conclusión de Perdidos?


(fuente: http://www.zonanegativa.com/?p=16462)
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Mensaje por gonzalo » Vie 28 28Etc/GMT+3 May 28Etc/GMT+3 2010 - 20:55

Muy bueno.
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Kanon
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Mensaje por Kanon » Vie 28 28Etc/GMT+3 May 28Etc/GMT+3 2010 - 23:42


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Mensaje por Martín Casanova » Sab 29 29Etc/GMT+3 May 29Etc/GMT+3 2010 - 00:04


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Mensaje por Webmaster » Sab 29 29Etc/GMT+3 May 29Etc/GMT+3 2010 - 01:42

Y bueno, si... algunas cositas quedaron sin explicar :-({|=
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Dark
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Mensaje por Dark » Sab 29 29Etc/GMT+3 May 29Etc/GMT+3 2010 - 02:49

Muy bueno. Y he de admitir que aunque el final me pareció excelente, me hubiera gustado que extendieran esta temporada unos 4 o 5 episodios más (antes del cap. final) para redondear un cacho muchas de esas cuestiones, hubiera estado bueno
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underhell
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Mensaje por underhell » Sab 29 29Etc/GMT+3 May 29Etc/GMT+3 2010 - 12:36

Muy bueno; hay cosas igual que creo que se explican o que, haciendo fuerza, las explicás. Ahora, lo de porque Michael no se puede suicidar o que eran los poderes de walter o la vida pasada de libbie probablemente son cosas que dejaron atras como parte de un argumento que nunca se gestó.

Por eso estaría bueno volver a verla desdes del principio para "sacarnos" las dudas que se contestan con lo que ahora sabemos.
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